Monday, February 18, 2008

El Padre de Cuba cumpliría 107 años

Boletín de la Misericordia Divina Nº 6

Hoy es el cumpleaños de mi padre, Sr. D. Juan Antonio Torres y García Fernández Santa María, que nació el 18 de febrero de 1901 bajo el signo de Acuario, el hijo mayor de Antonio Torres y Flotach, el hijo mayor del Pintor de Academia y Comerciante Andrés Tutor, el hijo mayor de Saint Germain en su reencarnación del siglo XIX, el hijo de mi abuelo catalano-aragonés, de los catalanes de Cariñena, el hijo que nació cuatro años después de su llega a Cuba, el hijo que nació antes de la existencia de la nacionalidad cubana, engendrado en Mayo de 1900 al contraer matrimonio con una hija del pueblo de Asturias, con una descendiente, por la rama de no sucesión, de la Casa Real Asturiana, de la Casa Real Visigoda encabezada por su tío-antepasado el Rey Fruela II, una descendiente remota del Rey Pelayo, una asturiana de Familia Ilustre. Mi padre nació en cuna de oro y murió entre personas de la clase media, media baja y rodeado de obreros en su entorno laboral.

Papaíto fue velado, con honores, por blancos y negros, por católicos, bautistas, masones y ateos; por profesores, médicos y otros profesionales, empleados y obreros, por sus hijos carnales y por sus hijos adoptivos. El negro Avignó, quién había trabajado como albañil en las cercas(mallas) Tutor y seguía trabajando en el Aserrío, era el que más lloraba y decía: "Se ha muerto mi padre"; Pino, su amigo y compañero del núcleo del Partido Comunista lloraba desconsoladamente, visitó a su esposa e hijos por largos años y, cuando comenzó a sentirse traicionado por la Revolución, fue a confesarse a casa de su viejo amigo fallecido, ante su esposa, mi Madre.

Nota a la foto: En esta foto, por los gestos, la forma de sentarme y la inclinación de la cabeza me parezco a mi Padre. Aunque a quién me parecía de niña era a la abuela María Herminia Pantaleona y, crecida, tenía el defecto de mi tía Cuba, menos el de casarme, primero, con un maltratador y, luego, con un americano.

Mi padre supo inculcar, en mí, la hidalguía y el saber estar aristocrático de la capa superior de la sociedad española. Mi padre ha sido Mi Estrella Guía en mi labor profesional e intelectual, en el saber estar a lo largo de mi vida. Tal vez por ello, tuvo que irse al Cielo, en el momento en que se iniciaban mis estudios en el MGIMO y me preparaba para una carrera diplomática y navegar en el mundo de la intelectualidad. He sido, junto a mi hermano, el Dr. Prof. Juan Antonio Torres Vila, el buque insignia de la estirpe de David. No obstante, todos sus hijos hemos sido luz, con independencia del lugar en que hayamos desarrollado nuestra misión. Todos hemos sido Educadores, Formadores, Comunicadores, Maestros.
Hoy, los descendientes del abuelo Tutor y la abuela María Herminia Pantaleona estamos diseminados por el mundo: unos, en Cuba; otros, en Venezuela; los terceros, en España y, los cuartos, en Estados Unidos. Hasta se ha mezclado, la sangre de los Torres con venezolanos y colombianos; los sobrinos nietos , sobrinos-bisnietos y sobrinos-tataranietos del abuelo, en Alemania. Los Torres y los García Fernández, de la Casa Fernández Santa María, son muy racistas, pero aún así la historia nos ha ido mezclando y sumando a los flujos humanos, al cariño y el amor, que no entienden de razas, sino de espíritus, y hasta de la pasión de la carne, de la humanidad de los individuos.
Mi Padre en su cumpleaños 107, como el Sr. Juan Antonio Torres y García Fernández Santa María, al cual le llamaban con mucha frecuencia José Antonio, quiere, que yo les trasmita un mensaje de paz entre todos los pueblos y todas las razas del mundo, que les recuerde que no existe sobre la Tierra la pureza racial, sino la mayor presencia de componentes de una raza u otra, la manifestación de unos genes u otros. Quiere que les recuerde, que aún en Casas Reales Europeas, incluso las nórdicas y la alemana, se expresan rasgos antropológicos, genéticos de otras razas no blancas, por ejemplo, negra y amarilla. Tal vez, la mejor parábola lo sea, precisamente, el arco iris, donde la suma de todos colores, ha dado como producto la luz blanca. Por ello, yo oigo con tanta frecuencia, del mismo modo que he oído en el transcurso de mi vida “Jehová es mi Pastor, nada me faltará”, en mi interior, la voz de mi amigo, el Dr. Prof. Gerd Junne diciéndome: “Firts the seed”. Es un título de un libro, como son títulos muchos de los principales mensajes, que doy al hombre para guiarles por este mundo, para que distingan entre el bien y el mal.
Tenía planificado, yo, dedicarme a otras cuestiones, pero, hoy, es el aniversario 107 del nacimiento en la Isla de Cuba, bajo el Templo de la Misericordia Divina, en la ciudad de Cienfuegos, llamada Fernandina en honor a Fernando VII, porque Cuba, la más fiel a la Corona de Fernando, más que la Península, y dónde con mayor júbilo se celebro el regreso del Rey a ocupar su trono, fue en la SIEMPRE FIEL ISLA DE CUBA, de mi Padre, el Padre de la Nación Cubana y de los doce hijos, que deseaba ver sentados a su mesa. Esa fue su añoranza más cara. La sucesión no se la otorgó a su hija mayor, ni al mayor de sus hijos, sino al más pequeño, al Benjamín, que partió al Cielo tras Él, doce años más tarde. La partida de mi Padre o Papaíto, cómo le llama mi hermana Michán, María de los Ángeles, tuvo lugar, también, bajo el signo de Acuario, un 3 de febrero de un año terminado en 77, 1977. Se iba, pidiéndole disculpas al Mundo por abandonarles, por no haber podido hacerlo mejor.
Una de sus últimas frases y enseñanzas me la reservó a mí, a la que según Él, era la única capaz de comprenderle: “La belleza está en los ojos de quién mira”. Me toca a mí complementarla o corregirla. Y me cuesta corregir a mi Padre, a mi Maestro, a mi Dios: “Más que en los ojos está en el corazón”. Quedando completa de este modo: “La belleza está en los ojos de quién mira. Más que en los ojos, en el corazón”.
Les pido perdón, en nombre de mi Padre, por haberlos hecho ciegos y mantenido en la oscuridad. Y les saludo en el marco del 400 Aniversario de la Celebración del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad, que tiene su Santuario en El Cobre, Santiago de Cuba.

Dra. María Caridad [Kary] Torres Vila
[ANDREA TUTOR FERNÁNDEZ SANTA MARÍA]
Cónsul de la Misericordia Divina